sábado, 21 de noviembre de 2009
sábado, 5 de julio de 2008
La historia del hombre-niño y el muchachito rebelde
El hombre es un niño en el cuerpo de un adulto y como tal no puede ponerle límites a su imaginación desbordante. Por eso decidió que su vida debía ser la del contador de historias y que el único universo posible para ellas era el de la fantasía. "No podría hacer otra cosa", afirma convencido. Al principio, tuvo que soportar que lo miraran como un bicho raro, y no por ese pelo antigravedad, ni porque su vestuario fuera un extenso catálogo de distintos tonos del negro, no. El tema era justamente... los temas. Ésos que elegía para hacer películas que parecía que no iban a gustarle a nadie, pero les gustaban a todos. Claro, ese rosario de historias inolvidables necesitaba un héroe a la altura de las circunstancias, alguien capaz de vestirse con las ropas más extravagantes y hacerlo con elegancia. Entonces, el hombre-niño se fijó en ese muchachito rebelde que caminaba por las calles del espectáculo como si los brillos y las luces no le importaran. Y lo tentó, le propuso probarse manos de tijera, dirigir la peor película de la historia, atrapar jinetes sin cabeza, tener una fábrica de chocolate y hasta casarse con fantasmas. El muchachito, que era rebelde pero con causa, vio en el hombre-niño a alguien capaz de ver donde otros son miopes. Por eso aceptó. Y como las almas de los dos se buscaron desde siempre hasta encontrarse en un mismo lugar, pronto se hicieron inseparables el uno para el otro. Hoy se entienden con una mirada. Por suerte, porque así podemos disfrutar bastante seguido de todos los mundos que nos regalan ellos, Tim Burton y Johnny Depp.
martes, 22 de enero de 2008
"Nadie jugaba conmigo"
El consagrado cineasta acaba de llevarse un Globo de Oro por su último filme, pero no espera ningún Oscar.
“Es triste, pero los demás niños no querían jugar conmigo... Pero ahora me tomo la revancha haciendo películas”. Y qué películas. La última, Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet (en España se estrena el 15 de febrero), le ha valido a Tim Burton un globo de oro a la mejor comedia o musical, y otro para el protagonista, su actor fetiche, Johnny Depp. Para promocionarla, hizo parada y fonda ayer en Madrid. Y demostró que su poder de convocatoria puede ser tan grande como su universo personal.
Puntual como un reloj, Tim Burton se presentó en un céntrico hotel de Madrid con sus inseparables gafas negras y una amigable sonrisa. Parecía invitar a la diversión. Y los presentes aceptaron la oferta. Hasta el punto de preguntarle qué sintió al ver arder en una de las escenas a Helena Bonham Carter, su pareja. “Tenía mucha expectación por lanzarla al fuego, pero a mitad de rodaje nos enteramos de que estaba embarazada y no pudimos lanzarla con mucha fuerza”, bromeó el director, que además se lamentó de que sólo pudieran tirarla “una vez”.
Otra cuestión de las inevitables hizo referencia a su amigo Johnny Depp, con quien suma ya seis trabajos juntos. “Sí, han sido seis veces, pero ha sido como trabajar con seis personas diferentes”, dijo. “Me encanta trabajar con él, porque muchos lo ven como un galán de cine, pero es un actor de rol”. Aprovechando la pregunta, Burton explicó que optó por seleccionar actores que supieran cantar en lugar de cantantes e hizo especial hincapié en que Bonham Carter “tuvo que pasar un casting”. Metido ya en faena, el cineasta habló también de su solitaria niñez y de su mundo propio. “Algunos lo veían como algo negativo, pero yo intento mantenerme a mí mismo; por eso ya no vivo en Los Ángeles, para ser fiel a mí mismo”.
Tras contestar varias preguntas más sobre su último trabajo, Burton aseguró que no tiene “ninguna expectativa” respecto a las nominaciones de los Oscar, que se anuncian hoy. “Normalmente los premios no van para películas musicales de terror”. Pero, ¿quién sabe?
Burton-Depp: una relación marcada por ojeras, cicatrices y excéntricos peinados
EDUARDO MANOSTIJERAS (1990)
En el que fue su primer trabajo juntos, Burton no se lo puso fácil a Depp: el actor tuvo que interpretar a un engendro que tenía unas enormes tijeras en lugar de manos, con las que se hacía innumerables cortes en la cara.
ED WOOD (1994)
No fue ningún monstruo ni ser fantástico el segundo personaje que el director le dio al actor. Pero tampoco era una interpretación normal: Depp tuvo que dar vida a Ed Wood, cineasta de mediados del siglo XX al que le gustaba travestirse y hacer películas de serie B.
SLEEPY HOLLOW (1999)
En su tercer filme juntos, Depp fue Ichabod Crane, un investigador un tanto neurótico y fumador de opio que tenía la tarea de investigar las misteriosas decapitaciones que se producían en el pueblo de Sleepy Hollow. Burton sólo le puso ojeras.
LA NOVIA CADÁVER (2005)
Seis años después de su anterior colaboración, Burton telefoneó a Depp para ofrecerle un nuevo papel: el de Victor Van Dort, un joven que tiene que cargar con una novia venida del otro mundo. ¿La dificultad? Victor Van Dort era un ser animado al que el actor daba voz.
CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE (2005)
En 2005 Depp se dejó llevar de nuevo por la desbordante imaginación de Burton: fue Willy Wonka en la versión cinematográfica del cuento de Roald Dahl. Pero lo de la dentura postiza fue cosa del director.
SWEENEY TODD (2007)
Y el más difícil todavía está aún por estrenar en nuestro país. Porque en Sweeney Todd, Burton no se conforma con ver a Depp interpretar a un sanguinario y vengativo barbero del siglo XIX. Además, le hace cantar. Y con un resultado que sin duda sorprenderá.